Light Slide

Las ciudades ocupan un lugar central entre las problemáticas de la producción estética. Muchos artistas han intentado plasmar su ritmo, su velocidad e incluso sus controversias sociales.

 

Imágenes del escenario de lo cotidiano que brotan de una renovada actitud contemplativa.

La ciudad, escenario superpuesto 

Para Manuel Vázquez la ciudad es asumida como una experiencia emocional, el paisaje urbano, al fin y al cabo, es un complejo entramado en constante cambio y redefinición, en el que el artista incorpora en su diálogo al propio espectador ya que la metrópolis es el entorno del que extrae el significado de su trabajo.

La fascinación por los paisajes cosmopolitas es algo en lo que, desde hace años, viene trabajando Manuel Vazquez para quien el paisaje de la ciudad esconde, a través de su mirada, lugares en los que detenerse.

Las fotografías y el vídeo que presenta en esta exposición hablan precisamente del tiempo de sus habitantes, algo a lo que ya había hecho referencia en su anterior serie East West, comenzada en Madrid en 2007, donde las imágenes, tomadas a las 7:00 de la mañana mostraban a los habitantes cruzando una pasarela de una autopista comenzando o finalizando su jornada laboral. Imágenes del escenario de lo cotidiano -explicaba el artista- que brotan de una renovada actitud contemplativa.

En este caso, además, muestra cómo los habitantes de las ciudades estamos supeditados a los dictados arquitectónicos del tejido urbanístico. Ya antes, detuvo su mirada en trampantojos lumínicos como el fascinante ví­deo Carscape donde mostraba una imagen desenfocada que, a primera vista, evocaba una línea de mar, un horizonte indefinido, pero con el paso de los minutos comenzaba a enfocarse y el espectador descubría un aparcamiento de coches. De nuevo trataba de reflejar la belleza de los lugares más impersonales e industriales, haciendo visible, a través del tiempo, lo invisible.

Implícitamente, en estas imágenes existe la necesidad de recuperar esos espacios, aparentemente improductivos, pero útiles en términos de tejido urbano –escombreras, aparcamientos, puentes, autopistas- lugares de paso necesarios para comunicar los centros neurálgicos de las grandes ciudades. En cualquier caso el espacio público es aquí el escenario por el que deambulan los actores protagonistas, en este caso, los habitantes de las ciudades. Y es que son, los ciudadanos, quienes se apropian de estos espacios, ya que la ciudad constituye en sí misma un campo de representaciones donde convergen roles y se van sucediendo diferentes acontecimientos.

De nuevo ha posado su mirada en estos espacios urbanos a través de fotografías tomadas en la autopista A2 de Madrid. Lugares de paso, en los que nadie se detiene pero que, gracias a la técnica empleada -superponiendo dos imágenes reflejadas-, captura el movimiento de ese instante. El artista imagina una gran ciudad como escenario donde el habitante se ha convertido en actor. Falsas simetrías, imágenes que parecen moverse, lugares imprecisos como entonces aquel aparcamiento y ahora esta autopista impersonal y fría que él ofrece, a través de sus imágenes, como un lugar enigmáticamente bello.

Fotografías que reflejan esa premura de la urbe y el asfalto. En cualquier caso de nuevo paisajes donde los habitantes pasean por una pasarela y gracias a esa superposición de imágenes distinguimos algunas de las figuras traslúcidas.

En estas imágenes se pone en evidencia como nuestra forma de interpretar la realidad está absolutamente condicionada por la visión.

La ciudad contemporánea es hoy día un conglomerado de realidades que Manuel Vázquez recoge metafíricamente en sus obras y es que, la gran urbe representa, para este artista, un lugar de las posibilidades: “no pretendo modificar la realidad, simplemente obtener la imagen que me interesa”.

Success, your comment is awaiting moderation.